sábado, 12 de enero de 2013

Reflexionemos; ¿por qué escribir bien?

No se trata de seguir estrictas reglas porque sí.
Tampoco de ser escrupulosos incluso escribiendo un SMS o un correo electrónico a un amigo.
Lo que hay que pretender es que lo que escribimos sea comprendido por el lector y su lectura resulte agradable.
¿Sólo para quienes escriben libros? No; también vendrá bien para redactar una carta (o e-mail) en la que pretendemos hacernos comprender, un documento, una guía de uso, una tesis, un curriculum...


Hay dos poderosas razones para intentar escribir correctamente:

  1. Evitar, en la medida de lo posible que se interprete erróneamente aquello que queremos decir. Una buena parte de ello se consigue con una buena redacción, el resto depende, principalmente, de la utilización de los signos de puntuación. Existen mil ejemplos de frases que adquieren distintos significados según se coloque una coma en un lugar o en otro.
  2. "Bino hel habad kon huna zesta yena de uebos"... Es exagerado, pero, ¿a que te ha costado leerlo más de lo habitual? La repetición de faltas de ortografía, además de dar una pésima imagen, impide a nuestro cerebro interpretar con fluidez lo que está leyendo, por lo que nuestro lector perdería la concentración y el texto le parecería un auténtico tostón.
Me ha parecido conveniente hacer este alto en el camino para expresar que no se trata de que nos convirtamos en escritores de libros, sino tan sólo que nos expresemos lo más correctamente posible, atendiéndonos a unas pautas y reglas que, lejos de costreñir nuestra imaginación, son un fiel aliado a la hora de expresarnos.



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